Hoy me he enterado de las siguientes palabras autoría de mi sabia abuelita:
"El clima de crispación del que nos lamentamos lo suscitamos nosotros con nuestra intransigencia"
Es curioso, sigue dándome lecciones desde allá arriba...
Por primera vez en mi vida he salido a correr. Sábado, ocho de la mañana... Quienes me conocen saben que no corro ni para coger el bus!
Forma física: regular.
Potencia: de mal a muy mal.
Capacidad pulmonar: horrible.
Conclusiones: poco a poco aumentar ejercicio diario y poco a poco disminuir el tabaco diario.
Como dicen los canarios, ya se verá...
Qué estupidez querer entenderlo todo. Qué absurdo buscar siempre una explicación.
Y para colmo, si no la encontramos llega la frustración.
No sé el por qué de "las cosas siempre pasan por algún motivo", del "ya verás como esto es porque vendrá algo mejor" ni del "ha ocurrido para aprender una lección".
Vale, todo tiene una causa y una consecuencia pero ¿por qué buscarle siempre una razón?.
Las cosas suceden y punto y la mayoría escapan a nuestra comprensión.
Me repatea la gente aburrida.
Me refiero a esas personas sin interés por nada, sin entusiasmo, sin capacidad de inventar, de aprender, de crear...
No es que yo sea el alma de la fiesta, pero siempre encuentro algo con que entretenerme. Y si no lo encuentro me lo invento.
A los aburridos bien lejos, porque el aburrimiento se contagia, que lo sepáis.
Y llevaba todo el día triste y desganada por ser el día que es y tener que pasarlo por alto...
Y pensaba todo el día en que es un Jueves Santo extraño, en el que echo de menos a personas tan importantes en mi vida...
Y después de todo el día llega la noche y todo se vuelve oscuro y mis pensamientos más negros...
Y de pronto una llamada de mi prima, a la que tanto echo de menos, para que oiga los tambores de la procesión del Silencio. Y me hace tan feliz que se me van todas las penas.
Eso es para mí la emoción de la Semana Santa.
Por cierto, Mar te quiero con locura...